Eco poético

El texto del poema surgió en una conversación con ChatGPT buscando una versión más cercana a nuestra época del poema de Stephan Mallarmé que comienza diciendo «La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres.»

La carne es triste, ¡ay!, y he leído todos los libros.

¡Huir! ¡Allá lejos huir! Siento que los pájaros están ebrios

De estar entre la espuma desconocida y los cielos.

Nada, ni los viejos jardines reflejados en los ojos,

Retendrá este corazón que se empapa en el mar,

¡Oh noches!, ni la claridad desierta de mi lámpara

Sobre el papel vacío que la blancura defiende,

Ni la joven mujer amamantando a su hijo.

¡Partiré! Vapor que balanceas tu arboladura,

¡Leva el ancla hacia una naturaleza exótica!

Un hastío, desolado por crueles esperanzas,

¡Aún cree en el adiós supremo de los pañuelos!

Y, quizá, los mástiles, invitando a las tormentas,

Sean de aquellos que un viento inclina sobre naufragios

Perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni fértiles islotes…

Pero, oh corazón mío, ¡escucha el canto de los marineros!

He empezado a subtitular estos vídeos como ‘poema automático’ porque aunque la poesía surge de la interacción entre la máquina y el humano, que es quien inicia la conversación y la canaliza, la realización es automática: corresponde totalmente a la máquina. El propio chat me ha sugerido otras opciones, como ‘eco poético’, ‘poesía híbrida’, ‘poesía asistida’. ¿Tú que opinas?

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